En un arrebato necesario para redecorar mi habitación, he dejado una esquinita de mi mesa para hacer de ella mi pequeño santuario de paz y relax.
Tenía desde hace tiempo una figura de un buda tailandés que decoré con la técnica del óxido de lapislázuli, que me encanta!! También tenía un pequeño jardín zen con una fuente de agua, arenita y velitas muy relajante, que todavía no había salido de la caja por no encontrarle sitio... y reciclé un pote de maderas de caña, que contenía incienso, para hacer unos cubiletes para lápices.
Opté por encajarlo todo ... y éste es el resultado!!
(Aunque falta la puesta a punto de la fuente y la arena del jardín...)